¿Qué estamos haciendo?

El proyecto Mazateca, tiene el propósito de establecer un sistema diversificado de producción de cacao con la intención de conseguir autonomía, autosuficiencia, solidaridad y sustentabilidad regional.

Desde 2012, se han plantado 8.5 hectáreas de cacao. Estas hectáreas no forman un área continua sino pequeñas parcelas de entre .5 a 2 hectáreas, algunas se iniciaron desde potreros, otras desde cafetales abandonados. En el caso de los potreros, las plantaciones de cacao se acompañaron de yuca (Manihot esculenta), plátano (Musa spp.), calabaza (Cucurbita spp.) y maíz durante los primeros estadios de desarrollo para dar sombra a las plántulas de cacao y vender las cosechas o para autoconsumo. Adicionalmente, se plantaron hojas para tamales (Calathea lutea), Caoba (Swietenia macrophila), Cedro (Cedrela odorata), Cacao tigre (Theobroma bicolor), Castaña (Artocarpus altilis), naranjas (Citrus spp.), entre otras, como componentes del sistema.

Pastizal transformado en un sistema agroforestal diversificado de cacao.

Se realizaron colectas de cacao en la región para que los campesinos aprendieran las técnicas de germinación, producir sus plántulas y establecer sus propios viveros. Una vez establecidas las plántulas en campo, se consiguieron clones del cultivar “Carmelo” y se injertaron en cada una de las plantaciones. El proceso de injertación incluyó la capacitación de algunos de los campesinos.

Entrenamiento a campesinos en técnicas de injertación.

Campesinos tabasqueños entrenando a campesinos mazatecos en técnicas de injertación.

Cacaotales injertados con la variedad “Carmelo”, uno de los clones más importantes de México.

Adicionalmente, en 2015, se construyó un invernadero para la propagación de cacao y especies de sombra que complementen el sistema de diversificación.

A la fecha, se han ofrecido distintos talleres y cursos de capacitación sobre técnicas de injertación, poda, mantenimiento a las plantaciones, así como la elaboración de biodigestores para la producción de fertilizantes orgánicos. Adicionalmente, se iniciaron los cursos para el tratamiento post-cosecha, que incluye medidas sanitarias, fermentación, manejo adecuado de semillas, secado, entre otros.

En febrero de 2016 se obtuvo la primer cosecha.