Introducción

El Estado de Oaxaca es uno de los sitios de mayor diversidad biológica y cultural de México. Esta diversidad no sólo se refleja en la geografía, el paisaje y sus ecosistemas, sino también en las 177 variantes lingüísticas y en el uso y manejo que cada uno de los 17 grupos étnicos que habitan el Estado hacen de los recursos naturales.

Mazateca es un proyecto de diversificación productiva de la Universidad Veracruzana, con el apoyo de la compañía Nestlé de México, S. A. de C. V., el gobierno municipal de San Felipe Jalapa de Díaz (2014-2016), la Comisión Nacional para el desarrollo de los pueblos indigenas (CDI), el Museo Textil de Oaxaca y la Fundación Alfredo Harp Helú, para impulsar el desarrollo de las comunidades indígenas que habitan la tierras bajas del municipio de San Felipe Jalapa de Díaz, Oaxaca, México.

El proyecto tiene como objetivos fomentar la autonomía de las comunidades utilizando como principios de organización y de trabajo, la diversificación productiva, la solidaridad, la autosuficiencia alimentaria y la sustentabilidad comunitaria y regional.

El grupo de trabajo está compuesto por 22 familias mazatecas habitantes de la comunidad “Camino de Ixcatlán”. La comunidad fue fundada en 1935, cercana a las faldas de la montaña conocida como “Cerro Rabón”, en la Sierra Madre Oriental, a unos 20 km de la presa Miguel Alemán. De acuerdo con el gobierno mexicano, la región es considerada de alta marginación.

El proyecto tiene como objetivos desarrollar dos alternativas de producción:

Sistemas agroforestales diversificados de cacao.

 Los sistemas agroforestales diversificados de cacao, diseñados desde antes de la llegada de los españoles, son una alternativa de desarrollo adecuada a condiciones de ecosistemas de alta diversidad biológica como las selvas lluviosas del sureste de México. El proyecto consta de 8.5 hectáreas de cacao, en donde los campesinos han aprendido los principios básicos de colecta de frutos, germinación de semillas, establecimiento de plántulas en vivero y su traspaso a campo, así como las delicadas técnicas para injertar clones de alta calidad, traídos desde el Estado de Tabasco y Chiapas. Con la intención de obtener ingresos económicos de manera permanente, en este sistema diversificado se cultiva además, en el mismo espacio: plátano (Musa spp.), yuca (Manihot esculenta), cacao tigre (Theobroma bicolor), hojas para tamales conocidas como “Pozol” (Calathea lutea), maderas preciosas (Cedrela odorata, Swietenia macrophylla), castaña (Artocarpus altilis) y cítricos (Citrus spp.) entre otros. Este sistema representa además un excelente modelo de conservación ecológica restaurando áreas de cultivos abandonados, cañales, pastizales, y sirven como corredores biológicos entre manchones de vegetación natural por mamíferos, aves, anfibios y reptiles. Las alternativas que ofrecen estos sistemas se traducen en beneficios económicos, sociales y ambientales. El establecimiento de procesos productivos basados en sistemas agrodiversos contribuye significativamente a la conservación biológica, el resguardo en la cantidad y calidad de agua, el mantenimiento y restablecimiento de suelos, el rediseño del paisaje, el fortalecimiento de la identidad cultural y la calidad de vida de las comunidades.

Mujeres Bordadoras Mitchiin tchi-nea.

 La confección de bordados es una tradición de identidad y orgullo de los pueblos mazatecos que contribuye además a la economía de las comunidades locales.

Este proyecto tiene el propósito de impulsar esta tradición innovando a través del uso de telas e hilos de alta calidad, combinaciones de colores diferentes a los habituales y colorantes vegetales que estéticamente fortalezcan y resalten la belleza de cada uno de los diseños. Es de especial interés fomentar la creatividad del grupo, favoreciendo los diseños surgidos de la imaginación de cada una de las bordadoras y así promover la originalidad de cada prenda realizada.

“Mujeres bordadoras Mitchiin tchi-nea” ha logrado perfeccionar técnicas de teñido para lograr colores y matices originales utilizando tinturas naturales como la caoba y el añil. La caoba (Swietenia macrophylla) es una madera preciosa de intenso color rojo que aún se consigue en la comunidad. El añil o índigo, se obtiene de una planta (Indigofera suffruticosa) a través de un largo proceso artesanal realizado en Niltepec, una pequeña comunidad en el Istmo de Tehuantepec, en el Estado de Oaxaca. Mediante las técnicas aprendidas, ambos colorantes naturales son manipulados para lograr tonalidades muy particulares que dan un valor agregado a cada prenda terminada. La combinación de colores y aplicación de los diseños mazatecos son plasmadas en telas 100% lino, importado de Polonia, manta cruda e hilos 100% algodón.

“Mujeres bordadoras Mitchiin tchi-nea” está integrado por 10 mujeres que heredaron las técnicas y diseños de los bordados que dan orgullo e identidad a los pueblos mazatecos, y que han aprendido a incorporar las innovaciones de color, textura y calidad de telas e hilos, para lograr prendas de alta calidad técnica y estética.  “Mujeres bordadoras Mitchiin tchi-nea” es el primer grupo de mujeres Mazatecas invitadas a representar a México en el “XII Annual International Folk Art Market”, en Santa Fe, Nuevo Mexico, en los Estados Unidos de América, donde junto con 165 participantes de 59 países, expusieron sus bordados durante el mes de julio de 2015.